Nuestra Historia

Buscando honrar estas raíces, cimentadas en el contacto con el suelo, con los agricultores y con las materias primas más naturales posibles, en Krume Bäcker seguimos la tradición austriaca de la manufactura artesanal y orgánica en la producción del pan. 

La panadería de Austria influyó desde el siglo XIX a Europa y al resto del mundo por sus técnicas de horneado con inyección a vapor, creadas por el austriaco August Zang
para lograr que la corteza del pan se glaseara. Zang fundó en París “La Boulangerie Viennoise”, en 1837,  para producir pan de Viena y "Kipferl",
antepasado del croissant y del pan de centeno que conocemos hoy

"Hace quince años, cuando llegué a Panamá, mi plan no era abrir una panadería, pero el pan para mí –especialmente el de masa madre– es y siempre ha sido parte de la tradición familiar”

El sueño de abrir una panadería artesanal en Panamá inició cuando Natalie buscaba opciones nutritivas y ricas para darle a su hija Rajel, quien tenía intolerancia al gluten. La solución vino de manera natural, Natalie recordó las recetas de su infancia y volvió a preparar aquellos panes de masa madre que creció comiendo en Pfunds. Es allí donde inició la conexión de Natalie con la panadería tradicional, aprendida de su tía abuela Cilli cuando era tan solo una niña, juntas horneaban galletas, panes y tortas con métodos caseros que habían estado en la familia por generaciones.

El espíritu panadero también lo heredó de su tío Jakob Schmid
, el cual desde 1992 se dedica a este negocio a través de la cadena de panaderías ÖztalBäck, actualmente un referente en la región de Öztal, en su natal Austria.
Hoy día Krume Bäcker busca tomar lo mejor de su herencia para celebrar la variedad de ingredientes que ofrecen los suelos panameños.